Lo dejé todo y me mudé a Milán a estudiar moda PARTE I
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Los milenials tenemos esta terrible obsesión colectiva ( a veces
autodestructiva) de viajar , conocer, vivir en diferentes lugares pero
sobretodo de seguir y luchar por nuestros sueños. Ahora esta obsesión que
invade a mi generación me llevó a mudarme a Milán una
metrópoli Italiana con gente guapísima y centro de artistas y diseñadores
durante cientos de años.
Culpo a la televisión por dicho afán de " hacer
lo que te gusta" " seguir tus sueños" a la
televisión, a Disney Co. y sus derivados, pues la idea de lo que la
felicidad significa fue introducida a nuestros corazoncitos en forma de
caricaturas que gracias a la magia lograban lo que su corazón más deseaba. Toda
ésa magia con la que crecimos y muchos nos resistimos a olvidar, se ve
reflejada en nuestras decisiones de típicos milenials como ése
titulo de una noticias y links en los que se lee: " renunció a su trabajo
y viajó por el mundo durante un año" "pareja convierte autobús
escolar y se dedica a viajar" " joven cumple su sueño"..
dejándonos a los que no nos hemos topado con nuestro destino meditando del otro
lado de la pantalla ¿ Cuándo comenzaré a vivir yo mi sueño?. El pequeño detalle
que esas películas no nos supieron explicar es que todos tenemos
diferente ritmo, diferente magnitud de sueños , vida y destino y que no
importa que los demás estén viajando a al luna, si tu sueño no es viajar a la
luna sino tener una familia y quedarte donde estás, esta perfectamente bien, no debemos
justificar nuestros sueños ni a nadie le debemos explicaciones.
Así que como típica milenial agarré mis sueños , los
concentré en la idea más loca e imposible que pudiera imaginar y la convertí en
mi objetivo durante 3 años. Día, tarde y noche sin saltarme un solo día trabajé
para lograrlo : estudiar diseño de modas en Istituto Marangoni Milano.
Hablaba tanto de ésta escuela que cualquiera de mis amigos o familiares podrían
trabajar en Marangoni dando informes en el departamento de Admisiones. Como mi
sueño es mucho más complejo que ser diseñadora de modas no me era posible
explicarle a mis seres queridos lo que quería hacer no sabia como ni cuando,
solo sabía que debía de comenzar ya. Así que mientras esperaba mi
oportunidad, comencé a trabajar en conseguirla empecé a estudiar corte y
confección y entré a la universidad, par después 4 intentos conseguir una beca
en la escuela de mis sueños.
Dejando la comodidad de mi casa (que es una casa
bastante cómoda déjame decirte), dejando el cariño y calidez de una familia
amorosa, mi coche como medio de transporte, un idioma que domino y mi
universidad a medio terminar , en pocas palabras todo lo que a mi corta e
ingenua edad poseo, tomé la oportunidad de una beca en la escuela de mis sueños para
meterme en el problema y el reto más grande que yo haya enfrentado.
Lo que no te cuentan cuando sigues tus
sueños es que tardará en llegar de 1 a 1095 días lo que será
tan solo una oportunidad de conseguir lo que quieres, lo que nadie quiere que
sepas es que duele y mucho esperar y luchar cada día, pues a nadie nos
gusta confesar lo vulnerables y débiles que nos sentimos mientras
luchamos.
Ésta metrópoli con idioma nuevo y gente que luce enojada y
con prisa todo el tiempo, me atrapó en el espíritu artístico que reflejan sus
calles adornadas por estudiantes de arte en las horas de salida con bastidores
en las mochilas, andando en bicicletas repletas de utensilios de arte y los múltiples
estudiantes de moda con looks que te hacen sentir dentro de una revista. Con orgullo y un poco de nervios camino por las calles de mi nuevo hogar por los próximos meses y siento tanta emoción que no puedo evitar romper con el código de comportamiento milanés y le sonrío a todos y a todo lo que veo rumbo a la escuela. Pasando por La Escala de Milán, la plaza de enfrente y el Duomo todo me parece intimidante y lleno de inspiración, cuando doblo la esquina y finalmente veo a una cuadra los banderines en la fachada de un edificio que reconocía perfectamente a pesar de ser la primera vez que lo veía.
Este pequeño logro es solo un paso hacia mi gran
sueño y aunque el idioma, el talento y los recursos sean una barrera, usaré la
magia que se que está en mi ( gracias Disney) para lograr un día más y
aprovechar un día menos....
Así que con los brazos abiertos y usando una chamarra mía, en contraste de los aparadores de los grandes diseñadores, le digo a esta ciudad con la mayor de las emociones:
¡Ciao Milano!
¡Ciao Milano!






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